Shanghai
AtrásEl restaurante Shanghai destaca por su trayectoria en la cocina china tradicional, gestionado por la familia Kao desde hace décadas. Este establecimiento familiar combina técnicas ancestrales con ingredientes frescos del mercado local, ofreciendo platos que reflejan una dedicación constante a la autenticidad. La experiencia comienza con un ambiente íntimo y elegante, de iluminación suave que invita a una cena relajada, perfecto para quienes buscan un espacio tranquilo alejado del bullicio habitual.
Especialidades destacadas
Uno de los platos estrella es el pato Pekín, preparado con maestría: la piel crujiente contrasta con la carne jugosa y tierna, servido con obleas, pepino, cebolleta y salsa hoisin para envolverlo. Clientes habituales lo señalan como uno de los mejores preparados en la ciudad, con el chef cortándolo en mesa para realzar el ritual. Los dim sum representan otro pilar fuerte, desde los de cerdo jugosos con masa suave hasta los de caldo que liberan un sabor intenso al morderlos, sorprendiendo por su textura y equilibrio.
Otros platos que generan elogios incluyen fideos con trufa, lubina y costillas de cerdo, donde la calidad de los productos brilla en combinaciones como verduras salteadas o arroz con gambas. La carta de vinos, curada por la familia, complementa estas opciones con selecciones internacionales que elevan la comida. Para vegetarianos, hay alternativas como pasta de arroz con verduras o col china, adaptadas con frescura.
Atención y gestión familiar
La familia Kao, con el chef Josep Maria al frente y su esposa Mercedes supervisando, imprime un toque personal que muchos aprecian: cercanía, recomendaciones precisas y un servicio atento que hace sentir al comensal como en casa. Esta dedicación se remonta a los años 50, cuando el patriarca llegó a Barcelona, pasando por el Gran Dragón y el Pekín antes de establecer Shanghai en 1976. La tercera generación, con proyectos como Kao Dim Sum, amplía el legado manteniendo estándares altos.
El local ofrece opciones para comer en sitio o llevar, con instrucciones para que el takeaway conserve el sabor del restaurante. Fotos de celebridades como Pep Guardiola adornan la entrada, testigo de su reputación entre figuras conocidas.
Aspectos a considerar
No todo son alabanzas; el precio se sitúa en un rango elevado, justificado por algunos por la calidad y elaboración, pero criticado por otros como excesivo, especialmente para porciones como medio pato Pekín que parecen pequeñas. Platos como ternera, arroz o fideos han decepcionado a visitantes por falta de sabor o ingredientes perceivedos como insípidos, sugiriendo variabilidad en la ejecución.
- Presentación atractiva pero a veces carente de intensidad gustativa en sopas agridulces o costillas.
- Servicio irregular: casos de mesas mal ubicadas, prisa al final de la cena o actitudes poco amigables del personal.
- Carta limitada en creatividad para algunos, con énfasis en clásicos que no siempre satisfacen expectativas altas.
- Takeaway con quejas sobre grasa y baja calidad en entregas.
Estas opiniones mixtas reflejan que mientras los fans de lo tradicional encuentran valor, quienes buscan innovación o sabores potentes pueden salir insatisfechos. El ambiente oscuro complica leer la carta, y la decoración minimalista no convence a todos.
Platos complementarios y variedad
Más allá de las estrellas, nems con buen sabor, verduras pai chai, bogavante al vapor o cangrejo con sal, pimienta y jengibre ofrecen variedad. Postres como bolitas de manzana o mochi de té verde cierran comidas con dulzor equilibrado. El surtido de pescado y marisco con bambú o judías de Kenia con pollo destacan por frescura de la Boqueria, donde el chef selecciona diariamente.
Menús degustación como el Shanghai permiten probar múltiples platos sin hambre al final, con presentaciones cuidadas y combinaciones armoniosas. Esto atrae a celebraciones, donde el personal adapta sugerencias.
Historia y evolución
Desde Taiwan en 1945 hasta Barcelona en los 50, la saga Kao ha evolucionado: del Gran Dragón al Pekín en Diagonal-Córcega, atrayendo bohemios y deportistas, hasta Shanghai actual. Josep Maria innova con productos locales, mientras Lluís maneja vinos. Este enfoque ha mantenido su estatus como referente, pese a críticas, con dumplings comparados favorablemente a los de China.
Para potenciales clientes, Shanghai ofrece una apuesta por cocina china elevada, ideal si priorizas pato Pekín y dim sum, pero evalúa el presupuesto y expectativas de sabor intenso. La constancia familiar asegura calidad base, aunque experiencias varían.
Detalles prácticos
Accesible en silla de ruedas, sirve cerveza y vino, con reservas recomendadas. Enfocado en almuerzos y cenas, cierra lunes. Clientes repiten por fiabilidad, pero otros prefieren alternativas por costo-beneficio.