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Chicken&more

Chicken&more

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Aveniguda de la Paz, 27, 03724 Moraira, Alicante, España
Restaurante Restaurante especializado en fusión asiática
9.4 (404 reseñas)

Chicken&more se presenta como un restaurante especializado en pollo a la brasa con un enfoque muy claro en la calidad del producto y en una experiencia cuidada para el comensal. Aunque su nombre pueda sugerir un concepto rápido o informal, lo que se encuentra es una propuesta pensada, con elaboraciones propias y un equipo que se implica en explicar qué se está sirviendo y cómo se trabaja en cocina. Para quien busque una alternativa distinta a los típicos asadores, con preparaciones más elaboradas y un ambiente relajado, es un lugar a tener muy en cuenta.

El corazón de la propuesta es su pollo de carbón, elaborado con la raza Gran CUK, criada sin antibióticos ni promotores de crecimiento y con certificación de bienestar animal. Esta decisión no es un simple detalle de marketing, sino que se traduce en una carne más sabrosa, jugosa y con una textura que muchos clientes destacan como uno de los motivos para repetir. Para las personas preocupadas por la procedencia de lo que comen, este tipo de información aporta confianza y refuerza la sensación de estar frente a un producto trabajado con criterio.

La preparación del pollo sigue un proceso lento: primero se somete a una salmuera de 24 horas, después se marina durante otras 12 horas y finalmente se deja secar al aire antes de pasar al horno de carbón. Este método permite que la carne se impregne de sabor sin perder jugosidad y consigue una piel dorada y crujiente que suele ser uno de los puntos fuertes del plato. A diferencia de otros asadores donde el resultado puede ser irregular, aquí se percibe una búsqueda de regularidad y de un acabado muy controlado en cada pieza.

El comensal puede elegir entre diferentes sabores para el pollo: Provenzal, Honey Mustard, Barbecue o un toque más picante con la opción balinesa. Esta variedad facilita que cada persona adapte el plato a su gusto, desde quienes prefieren un matiz más suave y aromático hasta aquellos que buscan algo más intenso. Aunque no se trate de un restaurante asiático como tal, el guiño balinés y ciertas influencias en las salsas lo acercan a algunas combinaciones que también gustan a quienes suelen pedir sushi o platos con sabores más exóticos, por esa mezcla de dulzor, especias y ligeros toques picantes.

Más allá del pollo, la carta se completa con opciones que ayudan a que el restaurante no se limite a un solo tipo de comensal. Hay tacos de pulled chicken, alitas, hamburguesa de pollo, satay, costillas y piezas de carne como el bavette de ternera, además de acompañamientos caseros como patatas fritas recién hechas, ensalada de col o compota de manzana. Esta variedad permite que familias o grupos con gustos distintos se sientan cómodos y encuentren algo que les apetezca, incluso si alguien no es tan aficionado al pollo a la brasa.

La atención al detalle se aprecia también en los acompañamientos, preparados según recetas propias y sin recurrir a productos industriales. Esto se nota en pequeñas cosas: patatas que llegan crujientes, guarniciones con sabor y un punto de frescura que equilibra la contundencia del pollo o de las carnes. Para quien esté acostumbrado a menús en los que las guarniciones se tratan como algo secundario, aquí se percibe un cuidado mayor, lo que mejora el conjunto del plato.

En cuanto al ambiente, el local se describe como acogedor, con la posibilidad de comer tanto en el interior como en la terraza. Algunos clientes valoran que, aunque no es un restaurante de lujo, el espacio está bien cuidado y resulta cómodo para acudir en pareja, con amigos o en familia. El trato del personal suele mencionarse de forma muy positiva: atención cercana, explicaciones sobre platos y especias, y una sensación general de que se busca que la experiencia sea agradable desde que se llega hasta que se marcha.

En varias opiniones se resalta el papel de la persona que dirige el negocio, pendiente de las mesas y con un trato que muchos califican de encantador. También hay comentarios que cuentan cómo el chef se acerca a hablar con los clientes cuando el ritmo de trabajo lo permite, explicando técnicas de cocina y uso de especias. Estos detalles dan la sensación de un proyecto personal, donde los responsables están presentes y se preocupan por lo que se sirve y por la impresión que se lleva cada visitante.

La experiencia gastronómica se refuerza con una selección de bebidas en la que se combinan vinos, cervezas de barril y en botella, además de combinados y cócteles. Sin ser un local especializado en coctelería, esta oferta amplía las posibilidades tanto para quien busca una comida informal como para quienes quieren alargar la visita con una copa después de comer o cenar. Para algunos clientes, el maridaje de un buen pollo a la brasa con una cerveza bien tirada o una copa de vino acorde marca la diferencia frente a otras opciones más básicas.

En el aspecto positivo, muchas reseñas coinciden en destacar la calidad del pollo, el sabor de los platos y la sensación de haber comido muy bien por lo que se paga. Se menciona que los pollos están "riquísimos" y que la atención roza el sobresaliente, lo que anima a volver y a recomendar el lugar a otras personas. También se valora el ambiente para acudir con familia, amigos o incluso con niños, lo que lo convierte en una opción versátil tanto para una comida casual como para una cena más tranquila.

Sin embargo, no todo son puntos fuertes. Al tratarse de un concepto centrado en el pollo y algunas carnes, puede quedarse corto para quienes buscan una carta muy amplia o platos totalmente distintos, como elaboraciones de pescado crudo o propuestas más cercanas a un restaurante de sushi. Aunque haya variedad dentro del propio concepto, quien busque una oferta muy extensa de cocina japonesa o menús degustación de comida japonesa puede echar en falta más opciones específicas en esa dirección.

Hay que tener en cuenta también que el restaurante combina épocas de mayor afluencia con momentos más tranquilos. Algunos comensales recomiendan reservar para determinadas fechas, sobre todo fines de semana o temporadas de más movimiento, para evitar quedarse sin mesa. En días de mucha afluencia, como es lógico, los tiempos de espera pueden alargarse algo más, tanto para ser atendido como entre plato y plato, algo a considerar si se piensa en una comida con horario ajustado.

Otro aspecto a considerar es que el horario habitual de apertura se concentra en franjas de mediodía y noche, con días concretos de cierre entre semana, por lo que conviene comprobar con antelación qué día se quiere acudir y a qué hora. No es un local enfocado al servicio ininterrumpido durante todo el día, sino más bien a una experiencia de comida o cena con cocina abierta en periodos bien definidos. Esto puede ser una desventaja para quien improvise sin mirar horarios, pero también ayuda a que el equipo se concentre cuando realmente está operativo.

Quienes valoran opciones vegetarianas encontrarán algunas alternativas en carta, aunque el protagonismo recae claramente en el pollo y las carnes. No se trata de un restaurante orientado específicamente a una dieta basada en vegetales, sino de un lugar que ofrece alguna opción para quien no come carne o prefiere algo más ligero mientras acompaña al resto del grupo. En este sentido, es una solución intermedia que puede ser suficiente para grupos mixtos, pero no necesariamente la primera opción para un cliente vegetariano exigente.

Si se compara esta propuesta con la de locales especializados en sushi, rollos creativos o comida japonesa de corte más purista, Chicken&more pone el foco en otro tipo de experiencia: un asador de pollo muy cuidado, con guiños de sabor internacionales y un ambiente informal pero atento. Para amantes del sushi que también disfrutan de carnes bien tratadas, puede ser una alternativa interesante cuando apetece un cambio sin renunciar a ese punto de sabor diferente y a ciertas influencias asiáticas en marinados y salsas.

En conjunto, Chicken&more se percibe como un restaurante honesto, que apuesta por un producto concreto y lo trabaja a fondo. Sus puntos fuertes giran en torno a la calidad del pollo, la elaboración, la atención del personal y un ambiente agradable, con una carta suficiente para contentar a grupos diversos. A cambio, el cliente debe tener claro que va a un local muy centrado en este tipo de cocina, con menos protagonismo para propuestas de pescado o platos fríos al estilo de un restaurante de sushi, y que conviene organizar la visita teniendo en cuenta horarios y posibles momentos de mayor afluencia.

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