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Restaurante Oriental II

Restaurante Oriental II

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Manterola Kalea, 6, 20007 Donostia / San Sebastián, Gipuzkoa, España
Restaurante Restaurante asiático Restaurante chino
8 (912 reseñas)

Restaurante Oriental II se ha consolidado durante años como un clásico de cocina asiática en Donostia, con una propuesta que combina platos chinos, vietnamitas, tailandeses y algunos guiños japoneses, pensada para quienes buscan una experiencia completa de cocina oriental a precios contenidos. Aunque no es un local especializado únicamente en sushi, sí incorpora elaboraciones de inspiración japonesa dentro de una carta amplia donde el arroz, los salteados y las sopas tienen un peso importante.

El proyecto nace como la segunda casa de la misma familia que dirige el primer Oriental, y aquí se aprecia una filosofía de trabajo muy marcada: producto cuidado, recetas pensadas para un público amplio y una relación calidad-precio que muchos clientes consideran uno de sus puntos más fuertes. La figura de su fundador, Li Ping, y un equipo con años de experiencia ayudan a mantener una línea de cocina estable, con platos reconocibles y otros algo más creativos dentro de la cocina asiática.

Uno de los aspectos más valorados por los comensales habituales es la sensación de cocina casera en muchos de sus platos salteados, donde se perciben verduras frescas, texturas crujientes y una elaboración cuidada; varios clientes destacan que el arroz y los fideos suelen llegar en su punto, sin pasarse de cocción. En el apartado de entrantes, los rollitos vietnamitas y los dim sum al vapor se han convertido en clásicos muy solicitados, del mismo modo que las ensaladas asiáticas que combinan verduras frescas, hierbas aromáticas y aliños ligeros.

La carta no gira únicamente en torno al sushi, pero sí ofrece opciones para quienes buscan sabores cercanos a la cocina japonesa, como tartar de atún, sashimi y platos en los que el pescado crudo o muy poco hecho tiene protagonismo. Para muchos clientes, la posibilidad de combinar en una misma mesa platos chinos tradicionales, especialidades vietnamitas, propuestas tailandesas y toques nipones añade variedad y permite adaptar la comida a gustos muy diferentes dentro de un mismo grupo.

Más allá de la influencia japonesa, el gran atractivo gastronómico del local se centra en algunos platos muy concretos: el pato a la naranja o estilo Pekín, las costillas caramelizadas, el bogavante con arroz, los langostinos en salsa oriental, las verduras a la plancha o los fideos salteados con marisco aparecen de forma recurrente en reseñas y artículos especializados. Los menús del día, con primeros y segundos que cambian, son otra de las razones por las que muchos clientes lo incorporan a su rutina, ya que permiten probar cocina asiática variada sin que la cuenta se dispare.

En cuanto a la experiencia de sala, abundan los comentarios que destacan un trato atento y cercano por parte del personal, con camareras y camareros que recomiendan platos en función de lo que el cliente busca, explican ingredientes y orientan sobre raciones y combinaciones. En no pocas reseñas se menciona que el ambiente es tranquilo y propicio para comer sin prisas, y que el servicio suele ser ágil sin caer en una excesiva presión sobre la mesa. Incluso hay opiniones que mencionan que se permite la entrada de perros pequeños, algo que algunos clientes agradecen especialmente.

El local en sí ofrece un comedor con decoración cuidada, en el que algunos comensales valoran especialmente la planta inferior, con un ambiente más acogedor e incluso con un pequeño espacio ajardinado que contribuye a la sensación de refugio urbano. A lo largo de los años, ha sido un lugar recurrente tanto para comidas diarias como para celebraciones informales, reuniones de amigos o cenas en pareja, precisamente porque no busca una imagen excesivamente sofisticada, sino cómoda y funcional.

Otra de las ventajas señaladas con frecuencia es que parte de la carta se adapta razonablemente bien a personas vegetarianas y a quienes deben evitar el gluten, gracias al peso del arroz, las verduras salteadas y ciertos platos que se pueden preparar sin algunos ingredientes. Para un cliente que desea compartir una mesa variada, esto permite incluir rollitos, ensaladas, salteados de vegetales y opciones de arroz o fideos sin renunciar al resto de la oferta asiática.

Desde la perspectiva del precio, muchos comensales destacan que el ticket medio se mantiene por debajo de otros restaurantes asiáticos de corte más moderno o centrados exclusivamente en comida japonesa, lo que convierte a Oriental II en una opción recurrente para quienes quieren repetir con frecuencia. Los menús cerrados y las raciones generosas son especialmente apreciados por quienes priorizan la relación entre cantidad, calidad y coste.

Sin embargo, no todo son elogios: a lo largo de los años también se han registrado críticas que ayudan a matizar la experiencia y tener una visión más realista del local. Algunas reseñas antiguas mencionan problemas puntuales con frituras hechas con aceite muy reutilizado, platos servidos con prisas o un servicio demasiado enfocado a cerrar la sala pronto, situaciones que generaron malestar en ciertos clientes. Aunque estos comentarios no parecen ser la tónica general en los últimos años, sí reflejan que la regularidad en cocina y sala es un aspecto que el restaurante debe cuidar para no dar una imagen de cansancio o exceso de confianza.

En opiniones más recientes también aparecen matices sobre la gestión del ritmo de servicio: hay clientes habituales que, tras muchas visitas satisfactorias, comentan que en determinadas ocasiones se han encontrado con platos descompensados en cantidad o con tiempos de espera poco lógicos, como ensaladas que llegan mucho más tarde que los platos calientes. Son detalles que, sin arruinar la experiencia, restan brillo a una propuesta que, cuando funciona al máximo, recibe valoraciones muy altas.

Otro punto que conviene conocer es la elevada demanda en determinados momentos: varios usuarios coinciden en que, sin reserva previa, es fácil quedarse sin mesa, especialmente en fines de semana o en horarios muy concurridos. Esto refleja que el restaurante mantiene una clientela fiel y un flujo de público notable, pero también puede generar frustración en quien decide ir de forma improvisada.

En el terreno de las expectativas, es importante que el potencial cliente tenga claro qué tipo de experiencia busca: Oriental II no es un local de sushi a domicilio al uso ni un bar minimalista centrado exclusivamente en nigiris y makis, sino un restaurante asiático amplio donde el sushi y los platos de inspiración japonesa son solo una parte del conjunto. Quien se acerque esperando una barra japonesa de corte purista quizá no encuentre lo que imagina, mientras que quien quiera probar una mezcla de sabores chinos, vietnamitas, tailandeses y japoneses en una misma comida probablemente salga satisfecho.

Para quienes disfrutan de los menús, Oriental II ofrece desde opciones diarias económicas hasta menús especiales más completos, en los que se pueden incluir entrantes variados, principales de pescado, carne o verduras y postres caseros como tartas de zanahoria o de queso. Esta estructura facilita tanto las comidas rápidas entre semana como las cenas algo más largas, sin necesidad de estudiar en exceso la carta.

Los aficionados a la cocina asiática más clásica valoran la presencia de platos como pato Pekín, diferentes tipos de arroz salteado, tallarines con marisco, pollo al curry con leche de coco o verduras a la plancha, muchos de ellos con ese punto entre casero y restaurante de barrio que genera confianza. Al mismo tiempo, quienes buscan algo distinto pueden acercarse a propuestas como el bogavante con arroz, el tartar de atún o ciertas elaboraciones con vieira y espárragos que sitúan la oferta en un escalón algo más gastronómico.

En los últimos años, algunas reseñas han valorado también la ambientación musical, destacando ocasiones en las que la comida se ha acompañado de jazz, un detalle que aporta personalidad y que algunos clientes mencionan como parte de la experiencia. No se trata de un rasgo constante en todas las visitas, pero sí de un elemento que muestra el intento del local por ofrecer algo más que una simple comida rápida asiática.

Como ocurre con muchos restaurantes con trayectoria larga, Oriental II acumula recuerdos muy positivos de clientes que repiten desde hace años y críticas de quienes han tenido alguna mala experiencia puntual. Para un futuro comensal, lo razonable es esperar una cocina asiática variada, con buena relación calidad-precio, un servicio generalmente amable y un entorno cómodo, sabiendo que puede haber pequeños altibajos en el ritmo de servicio o en la ejecución de algún plato.

En definitiva, Oriental II se presenta como una opción interesante para quienes buscan cocina asiática amplia, con guiños a la gastronomía japonesa y platos reconocibles para todo tipo de público, más allá de la etiqueta de restaurante de sushi al uso. Para quienes dan prioridad a la variedad, al menú del día y a un ambiente relajado, sigue siendo un lugar a tener en cuenta, mientras que los paladares más exigentes encontrarán en la carta suficientes propuestas para valorar si se ajusta a lo que esperan de un restaurante asiático con años de historia a sus espaldas.

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